Malaria y fiebre amarilla, dos enfermedades endémicas en Ecuador de las que el visitante deberá protegerse

 

Malaria

Debido a la diversidad geográfica del Ecuador, la malaria está presente sólo en algunas partes del país, más no en todas. Los principales portadores de esta enfermedad, los mosquitos, no son amantes de las alturas. Como resultado de ello, los visitantes corren un muy bajo riesgo de adquirir malaria mientras están en las montañas o en los valles interandinos del Ecuador. En cambio, quienes viajan a la Amazonía o a la Costa, que son territorios cálidos y húmedos, preferidos por los mosquitos, deberán hacerlo tomando todas las precauciones. Según un importante organismo de salud de los Estados Unidos, todas las provincias ubicadas a lo largo de la frontera oriental y de la costa del Pacífico incluyendo Cañar, Cotopaxi, El Oro, Esmeraldas, Guayas, Los Ríos, Manabí, Morona-Santiago, Napo, Pastaza, Pichincha, y Zamora-Chinchipe son áreas de riesgo. No así Quito y sus áreas circundantes, ni las zonas turísticas de la Sierra central, ni las Islas Galápagos.

Los viajeros pueden disminuir en mucho el riesgo de adquirir la malaria tomando los medicamentos antimalaria y protegiéndose de las picadas de los mosquitos. Quienes visiten zonas de riesgo deberán tomar esta medicación, antes, durante y después del viaje, según se lo recomiende su médico. También deberán protegerse de las picaduras con un repelente contra insectos que contenga DEET, usando mangas largas y patas largas, y durmiendo debajo de mosquiteros.

Existen varios medicamentos en el mercado que ayudan a prevenir la malaria y se denominan así mismo: antimalaria. El tipo de medicamento que cada quien necesita dependerá de la región sudamericana o del mundo que visite. Mefloquine (nombre commercial: Lariam®) es el recomendado para las zonas de riesgo en Ecuador. Debe tomarse una semana antes de llegar a la zona, una vez a la semana mientras se está en la zona, y una vez por semana durante cuatro semanas luego de que se sale de la zona de riesgo. Si se enferma con fiebre, incluso meses después del viaje, no deje de informarle a su médico que estuvo en una zona de riesgo de malaria. Con respecto al medicamento, lo mismo que con cualquier otro que debe ser tomado bajo prescripción médica, no deje de seguir al pie de le letra las instrucciones que reciba y a la vez infórmese acerca de los efectos secundarios.

 

Fiebre amarilla

La fiebre amarilla está presente en ciertas áreas de la selva sudamericana y de África. Aunque por estas tierras los viajeros se enferman muy rara vez, le recomendamos inmunizarse en caso de que planee pasar algún tiempo en la selva o en la playa. Esta vacuna es relativamente barata, si se compara con las semanas que habrá de pasar en un hospital, si adquiere esta enfermedad, por lo que le recomendamos que haga la inversión, no sea que acabe atravesado en el camino de un mosquito infestado en el lugar equivocado y en el momento equivocado.

Tanto la malaria como la fiebre amarilla son enfermedades que trasmitidas a los humanos por mosquitos, por lo que debe seguir las mismas precauciones recomendadas arriba.

Algunos países se Sudamérica requieren que sus visitantes se vacunen contra la fiebre amarilla para entrar, pero este no es el caso del Ecuador. No obstante, la mejor recomendación que podemos darle es consultar con el Consulado ecuatoriano en su país de origen antes de viajar.

Luego de ser vacunado contra la fiebre amarilla se recibe un certificado internacional de vacunación que satisfará los requerimientos de entrada para personas que viajan hacia o desde países donde hay riesgos potenciales de transmisión de la fiebre amarilla. Tanto la vacuna como el certificado son válidos durante 10 años. La mayoría de los países aceptarán un permiso médico en casos de personas que por razones médicas no puedan vacunarse como mujeres embarazadas o niños menores de 4 meses. De ser posible, obtenga también un descargo por escrito de la embajada o consulado antes de viajar.