El Ecuador enfrenta graves riesgos de deforestación y de pérdida de especies endémicas por el mal manejo de sus bosques

 

Las selvas están entre los ecosistemas más diversos, antiguos y complejos que existen en nuestro planeta. Abarcan menos del 2% de la superficie total de la Tierra y el 7% de su superficie sólida. Aun así son el hogar de de cerca del 50% de todas las formas de vida terrestres. Como expresara el reconocido biólogo Norman Myers: “La selva es la creación más exquisita de la naturaleza que exista sobre el planeta.” Sin embargo, por desgracia, la estamos destruyendo con nuestro maltrato y descuido excesivos, que no demuestran más que nuestra ceguera, una ceguera que ciertamente horroriza. Si la deforestación sigue avanzando al paso que actualmente lo hace, los científicos predicen la casi total desaparición de las selvas para el año 2030.

A nivel global estamos perdiendo:

  • 86 000 hectáreas POR DÍA (equivalente al tamaño de la ciudad de Nueva York).
  • 1 hectárea POR SEGUNDO (equivalente a dos campos de fútbol americano).
  • 31 millones de hectáreas POR AÑO (equivalente al tamaño de Polonia).

En Brasil:

  • 5,4 millones de acres se pierden cada año.
  • De 6 a 9 millones de indígenas que habitaban la selva en 1500, en 1992 quedaban sólo 200 000.

En Ecuador:

Ecuador, un país de 270 000 kilómetros cuadrados, poseía antes 132 000 kilómetros cuadrados de selva. Con un índice de deforestación del 4% anual, sólo le quedan 44 000 kilómetros cuadrados. Cada año se deforestan 3 000 kilómetros cuadrados.

Extinción de especies:

  • Reconocidos científicos estiman que un aproximado de 137 especies están siendo llevadas a la extinción TODOS LOS DÍAS, esto es 50 000 cada año.
  • Cuando usted termine de leer este artículo, habrán sido destruidos, aproximadamente, 149 acres de selva.
  • En la próxima hora se habrán extinguido aproximadamente unas 6 especies.

A pesar de que la extinción es un proceso normal y natural, lo alarmante es que el ritmo de extinción actual, inducido por la especie humana, no tiene precedentes en la historia natural del planeta. Los expertos coinciden en que la causa principal de la extinción es la destrucción del hábitat natural de las especies. Las causas más comunes de destrucción de hábitats naturales son la tala para la industria maderera, el pastoreo, la minería, la extracción de petróleo, las represas para hidroeléctricas y la agricultura de subsistencia. Indirectamente, las amenazas principales que enfrentan las selvas están dadas por el desarrollo no planificado, a menudo financiado por instituciones prestatarias internacionales como el Banco Mundial, y los voraces apetitos consumistas de las naciones industrializadas.

Si las selvas fuesen dejadas intactas y se les diera un manejo extractivo sustentable, tomando de ellas, controladamente, frutas, látex y madera, una hectárea promedio podría producir aproximadamente $6 800 a partir de bienes comerciables cada año, en contraste con los $1 000 por hectárea que sólo una vez en un único año produce la tala, o los $148 que produce el pastoreo. Grupos como Rainforest Action Network están ayudando a las comunidades selváticas a construir planes sustentables de aprovechamiento de la selva a largo plazo, como es el caso de la producción de nueces de Brasil, tagua y sangre de drago.

Sin embargo, no es el aprovechamiento local sostenible a pequeña escala lo que causa el mayor daño, sino la extracción de recursos a gran escala por parte de las compañías multinacionales como Mitsubishi y Chevron (antes Texaco), así como proyectos de ayuda equivocados. Como consumidores, estamos directamente ligados a esta cadena de destrucción; tenemos la posibilidad de demandar más responsabilidad y cuidado a las corporaciones que explotan los recursos del  planeta.

¡Aun no es demasiado tarde!